¿Podemos ser competitivos produciendo algodón?

Empiezan a verse los daños que puede traer el inevitable recorte presupuestal en la agricultura del país y entre los sectores que dependen totalmente del gobierno para subsistir está el algodón.

Mientras que importar una tonelada de fibra de algodón de los Estados Unidos cuesta cerca de $3.800.000 pesos, el costo de producir la misma tonelada en el país ronda los $4.700.000 pesos, un sobrecosto de 24%.

Empiezan a verse los daños que puede traer el inevitable recorte presupuestal en la agricultura del país y entre los sectores que dependen totalmente del gobierno para subsistir está el algodón. La pregunta es si podemos ser competitivos y por qué no se ha avanzado en la auto-sostenibilidad como ocurre en este caso.

 

El algodón ha perdido importancia en cuanto a área cultivada se refiere al pasar de 280.000 hectáreas cultivadas en 1970 a tan sólo 30.000 en el último año como consecuencia de la competencia internacional y la cotización internacional que se encuentra en mínimos históricos según datos conocidos por Dinero. A pesar de esta reducción, el gremio de algodoneros continúa creyendo y apostándole al futuro del cultivo en el país.
Precisamente, con la negociación del TLC con Estados Unidos, el algodón fue el primer producto que pudo importarse con un arancel de 0% desde el 2005 a diferencia de la mayoría de los productos agrícolas que fueron exentos de impuestos desde la firma del acuerdo en el 2012. A manera de compensación, en el 2005 el gobierno firmó un documento por medio del CONPES, en donde se garantizaba un precio mínimo de garantía a la producción (PMG) financiado por el presupuesto nacional durante un periodo de 10 años. Sin embargo, este documento expira el 31 de diciembre de este año lo cual ha puesto en jaque a todos los cultivos del país.
De acuerdo con Cesar Pardo, presidente de Conalgodón, el gremio de productores de algodón, de finalizar el apoyo al precio que el gobierno ofrece al sector los cultivos desaparecerán. 
Lo cierto es que aún en las condiciones actuales el sector es poco competitivo. A pesar que se ha logrado aumentar la productividad durante estos 10 años los costos de producción son superiores a los de los productores internacionales. Mientras que importar una tonelada de fibra de algodón de los Estados Unidos cuesta cerca de $3.800.000 pesos, el costo de producir la misma tonelada en el país ronda los $4.700.000 pesos, un sobrecosto de 24%. De la misma forma, el PMG según Pardo es cercano a los $5.000.000 de pesos por lo cual afirma que “si desaparece el subsidio también desaparece el algodón en el país”.
Entre los factores que deterioran la competitividad del cultivo con relación a los demás productores del mundo está el costo por arriendo de la tierra, el 72% de los algodoneros cultivan en tierras arrendadas, y se estima que este costo asciende a un valor promedio de $1.500.000 pesos al año por hectárea.
La falta de capacitación en el uso apropiado de fertilizantes y el costo de los mismos que es aproximadamente $1 millón por hectárea, casi el doble del que se registra en países como Estados Unidos. Pero incluso así en países como España y Estados Unidos el valor de los subsidios alcanza un total del 50% y el 30% de los costos de producción respectivamente.
Los cultivos de algodón aportan 60.000 empleos directos e indirectos según el gremio.  Por lo que buscan una política pública que haga competitivo al sector a través de: 1) un plan de inversiones en equipos y maquinaria, asistencia técnica, análisis de suelos, riego, adecuación de tierras y capacitación de ingenieros agrónomos y 2) un desmonte gradual del PMG en un plazo de 5 o 10 años para sostener la competitividad del cultivo y desligarla en el mediano plazo de las ayudas gubernamentales.
En la actualidad, de las 60.000 toneladas que se demandaron en el país en el último año tan solo un 50% fueron suministradas por los cultivos locales. El porcentaje restante correspondió a importaciones, principalmente de EE.UU
Otro de los problemas es que el tamaño del mercado nacional limita la expansión en productividad de los algodoneros. El gremio dijo a Dinero que el de un plan de trasformación productiva debería ser consolidar al país como un exportador de fibra de algodón. De hecho el algodón colombiano es altamente apreciado en países como Ecuador, Bolivia y Chile debido a la calidad de la fibra. Sin embargo, se exportan pequeños volúmenes para mantener la vigencia y la cultura exportadora en el país, pero sus recursos no son suficientes para satisfacer la demanda internacional.
Sin embargo, el principal obstáculo además de lograr la extensión del PMG es aumentar la competitividad, la producción y el área sembrada con el fin de manejar los volúmenes necesarios para satisfacer las demandas internacionales y primordialmente reducir el costo marginal de producción en el proceso vía economías de escala. De mantenerse una tasa de cambio favorable y un nuevo auge en el precio de los commodities el negocio del algodón puede llegar a presentar una importante rentabilidad en el mediano plazo.
Para apoyar la cosecha de 2015-2016 se requiere de una ayuda de $40.000 millones de pesos y los algodoneros temen que con la reducción del gasto en agricultura del presupuesto nacional se comprometa la cosecha de fin de año.
El presupuesto para el sector agrícola bajó de $3,3 billones a $1,4 billones lo cual representa una reducción de 57,5 %. En particular, la cuenta de apoyo a la comercialización de diferentes productos agrícolas pasó de un total de $365.000 millones a $30.000 millones en el último presupuesto. Este valor es inferior al necesario para apoyar la cosecha de algodón.

Deja un comentario